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Análisis de Sangre

Anemia

Anemia
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¿Qué es la anemia y qué indica?

La anemia puede definirse como una disminución en el número de glóbulos rojos o hematíes bien en la sangre, bien en los niveles de hemoglobina respecto a los valores considerados normales.

La anemia puede ser tanto la manifestación de una enfermedad hematológica como la manifestación secundaria de otras muchas enfermedades.

¿Cuáles son los principales tipos de anemia que existen?

La anemia es aquella afección por la que el cuerpo no dispone de los suficientes glóbulos rojos. Entre los diferentes tipos de anemia destacan:

  • Anemia por deficiencia de B12
  • Anemia por deficiencia de folato o ácido fólico
  • Anemia ferropénica o por deficiencia de hierro
  • Anemia hemolítica
  • Anemia aplásica idiopática
  • Anemia megaloblástica
  • Anemia drepanocítica
  • Anemia por enfermedad crónica
  • Anemia perniciosa
  • Talasemia

¿Qué significa la anemia aguda?

La anemia se clasifica como anemia aguda o anemia crónica. La anemia aguda supone una precipitada caída en la población de glóbulos rojos que es debida a una hemólisis o hemorragia aguda.

Entre sus síntomas sobresalen reiterados cuadros de cansancio repentino sin ninguna explicación, palidez o claridad de la tez, aparición de dificultades para respirar y experimento de episodios de taquicardia.

La anemia aguda potencialmente mortal se caracteriza por una súbita reducción de la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre que puede cursar con o sin reducción en el volumen intravascular.

En líneas generales, es aceptable que una caída aguda de la hemoglobina a un nivel de 7-8 g/dl es sintomática, al tiempo que niveles de 4-5 g/dl se pueden tolerar en la anemia crónica, dado que el organismo puede ir reemplazando de modo gradual la pérdida de hemoglobina.

¿En qué consiste la anemia crónica?

La anemia crónica, también llamada anemia por enfermedad crónica (ACD, por sus siglas en inglés) es un tipo de anemia que desarrollan personas afectadas por determinadas afecciones crónicas o prolongadas que involucran inflamación.

La anemia por enfermedad crónica suele ser leve por lo que es posible que los pacientes apenas noten síntomas. En ocasiones pueden sentir dolor de cabeza, cansancio general, palidez o dificultades para respirar, síntomas muy similares a los relacionados con la anemia aguda.

Entre las causas que originan anemia crónica se encuentran los trastornos autoinmunitarios del estilo de la enfermedad de Crohn, la artritis reumatoidea, la colitis ulcerativa, el lupus eritematoso sistemático, la enfermedad de Hodgkin, el cáncer (incluido el linfoma), las infecciones prolongadas, la infección de los huesos u osteomielitis, la hepatitis B o C y el VIH o SIDA.

Anemia ferropénica o por deficiencia de hierro

Una de las enfermedades más comunes relacionadas con la anemia es la anemia por déficit de hierro en el organismo. Normalmente las causas de ello son la pérdida de sangre, una mala alimentación o un problema del organismo para absorber el hierro de los alimentos.

Algunos de los síntomas relacionados con esa ausencia de hierro son el cansancio general, la falta de aliento, el dolor en el pecho e, incluso, problemas relacionados con el crecimiento en los niños y problemas de corazón en los adultos. No obstante, los casos más comunes se encuentran en bebés y niños pequeños a los que el personal médico imponen un tratamiento para mejorar el porcentaje de hierro en el organismo.

En general, este tipo de anemia no tiene por qué ser grave, pero existen casos de riesgo en los que la salud del paciente se ve gravemente afectada y el correcto tratamiento será clave.

Información relacionada con la anemia

¿Qué es el ácido fólico?

El ácido fólico, también conocido como Folato o Vitamina B9 es uno de los primeros conceptos de los que escuchan hablar las mujeres embarazadas. Esta sustancia es ideal para ayudar al organismo a la creación de nuevas células. Todas las personas precisan ácido fólico y las mujeres en edad fértil todavía más.

¿Cuáles son las funciones del ácido fólico?

Obtener la suficiente cantidad de ácido fólico tanto antes como durante el embarazo puede prevenir importantes defectos congénitos en el cerebro y en la columna del niño. No en vano, está demostrado que el ácido fólico interviene en la síntesis de sustancias precisas para la óptima formación de ADN.

Así, ha de evitarse su déficit en el embarazo y en los primeros años de vida del niño, con el objetivo de prevenir fallos en la formación del tubo neuronal a lo que hay que sumar malformaciones congénitas, dolencias todas ellas graves. Por este motivo, los ginecólogos recomiendan la suplementación con ácido fólico.

Aparte de las ya mencionadas, que convierten al ácido fólico en un complemento imprescindible en la dieta de las futuras mamás, esta sustancia es muy importante ya que participa en la formación de los glóbulos rojos, siendo un nutriente necesario a los efectos de prevenir la anemia.

Por otra parte, el ácido fólico actúa como colaborador en distintas actividades del organismo, lo que favorece los procesos enzimáticos, siendo especialmente beneficiosa su acción conjunta con la vitamina B12.

De la misma forma, el déficit de ácido fólico puede originar anemia macrocítica, o lo que es lo mismo, fallos al producir los glóbulos rojos, generándolos de gran tamaño pero con niveles de hemoglobina en su interior demasiado bajos.

¿Qué alimentos contienen ácido fólico?

Entre los alimentos que contienen ácido fólico se encuentran:

  • Vegetales de hojas verdes como lechugas, berros, espinacas y acelgas
  • Lentejas y frijoles
  • Espárragos
  • Brócoli
  • Naranjas y otros cítricos
  • Palta
  • Coles de Bruselas
  • Panes y cereales
  • Hígado de ternera
  • Levadura de cerveza
  • Huevos

Aunque puede obtenerse bastante ácido fólico mediante estos alimentos, en períodos como el embarazo es conveniente tomar esta sustancia en formato de suplemento dietético.

Aparte de toda la información sobre la anemia, quizás te interese:

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Muestra capilar. La muestra de sangre capilar se basa en recolectar una prueba de sangre procedente de los capilares, esos diminutos vasos sanguíneos que se hallan en las cercanías de la superficie de la piel. Es obtenida a través de una punción de la piel en el talón, dedo u otras zonas.

Retinopatía. Término genérico utilizado en medicina para referirse a cualquier enfermedad de origen no inflamatorio que afecte a la retina, esa lámina de tejido que se encuentra en el interior del ojo y que es sensible a la luz. Por tanto, no se trata de una única enfermedad sino de un conjunto de afecciones diversas con específicas características.

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Autor: María Rodríguez

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