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Análisis de Sangre

Glóbulos Blancos

Glóbulos Blancos
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¿Qué son los glóbulos blancos y qué función cumplen en el organismo?

Los glóbulos blancos, también conocidos como leucocitos, son células sanguíneas encargadas de efectuar la respuesta inmunitaria, para lo que actúan defendiendo al organismo de los antígenos y sustancias extrañas. Junto a las plaquetas y a los glóbulos rojos forman el conjunto de los elementos formes de la sangre.

El origen de los glóbulos blancos se encuentra tanto en la médula ósea como en el tejido linfático. En la medida que carecen de pigmentos, se califica a estos glóbulos de “blancos”, diferenciándolos de los glóbulos rojos.

Para la correcta salud del paciente, todos los elementos propios de glóbulos blancos en el organismo deben situarse en valores normales. Para analizar este buen estado de salud, se deben realizar análisis de sangre periódicos.

Valores normales

Los valores normales de glóbulos blancos o leucocitos en sangre oscilan entre los 4,500 y los 11,000 GB por microlitro (4.5 a 11.0 × 109/L).

Tales valores pueden resultar ligeramente modificados según el laboratorio que realice el informe, circunstancia que puede deberse al uso de distintas mediciones o al análisis de pruebas diversas.

Un hemograma completo permite conocer la cantidad de glóbulos blancos presentes en la sangre de la persona que se somete a esa prueba, de manera que cualquier valor que esté por encima o por debajo de los parámetros regulares de leucocitos requerirá ser evaluado bajo la óptica profesional de un médico, quien podrá diagnosticar su causa y prescribir el tratamiento adecuado que evite complicaciones mayores.

¿Qué indica un nivel de glóbulos blancos altos?

Un organismo que presente glóbulos blancos altos indica que está luchando contra virus, bacterias o infecciones, de modo temporal o crónico. Esto se puede deber a:

  • Gripes o alergias
  • Una reacción ante un tratamiento farmacológico
  • Trastornos inmunológicos
  • Enfermedades que afectan el funcionamiento normal de la médula ósea

De igual manera, un aumento del nivel de glóbulos blancos puede ser también la señal de alarma ante una enfermedad subyacente del estilo de la leucemia, mielofribrosis, policitemia severa, infecciones bacterianas, tos ferina, etc.

Algunos de los síntomas de presentar glóbulos blancos altos incluyen debilidad general acompañada de fatiga, cuadros febriles, moratones aun cuando no exista causa para ello, dificultades respiratorias, mareos y desmayos.

Glóbulos blancos bajos, ¿cómo hay que interpretarlos?

La leucopenia o condición caracterizada por un trastorno sanguíneo que cursa con una notable reducción en el volumen de glóbulos blancos puede tener consecuencias graves para el sistema inmunitario, al dejar al organismo prácticamente indefenso ante alergias e infecciones.

Las enfermedades que pueden causar leucopenia son la leucemia, el lupus y el VIH. Los síntomas de la leucopenia son muy similares a los experimentados ante un aumento de glóbulos blancos y a menudo no son perceptibles hasta que la enfermedad que la ocasiona se encuentra en un estado muy avanzado.

Información relacionada con los glóbulos blancos

¿Cuáles son los tipos de leucocitos que existen en la sangre?

Los glóbulos blancos se pueden clasificar en función de aspectos como puedan ser su núcleo y la concentración o, por el contrario, la ausencia de granulocitos. Así se logra hacer una clasificación de los tipos de glóbulos blancos, cada uno de los cuales son relevantes para el funcionamiento del organismo. También existen leucocitos inmaduros, que se encuentran en la médula ósea pero no en la sangre.

  • Neutrófilos. Constituyen el tipo más común de glóbulos blancos y son los encargados de la destrucción de los agentes patógenos, de las partículas sólidas y de los residuos celulares del cuerpo, lo que consiguen mediante un proceso denominado fagocitosis.
  • Eosinóflilos. Encargados de proteger al organismo de la nociva acción de los agentes infecciosos, para lo que entran en acción los linfocitos T, estimulan la producción de anticuerpos Inmunoglobulina M (IgM) en las células B, por lo que se trata de glóbulos blancos que desempeñan un papel fundamental en la respuesta inmunológica adaptativa.
  • Basófilos. Cumplen la función de libertar histamina cuando el organismo sufre reacciones alérgicas e inflamatorias, si bien también se encargan de la liberación de heparina para fluidificar la sangre. Leucocitos particulares, al ser los más grandes y los menos presentes en la sangre.
  • Divididos en linfocitos B y linfocitos T cuentan con la capacidad de proteger al cuerpo frente a las infecciones, diferenciando entre las sustancias extrañas y las células del propio cuerpo. En el momento que detectan la presencia de agentes patógenos, se dedican a segregar sustancias químicas que ayuden a eliminarlos.
  • El tipo de glóbulo blanco más grande de la corriente sanguínea, cuya función principal se centra en la eliminación de las células muertas de aquellas zonas del cuerpo donde ha tenido lugar una infección. Producidos en la médula ósea, su forma es granulocita, debido a que sus membranas contienen gránulos que son los que ayudan a que el sistema inmune batalle contra inflamaciones o infecciones.

Aparte de toda la información sobre los glóbulos blancos, quizás te interese:

Leucemia linfocítica crónica. Un tipo de cáncer originado en las células productoras de sangre de la médula ósea. Una maduración anormal constituye la causa de que cada una de estas células cambie y se convierta en una célula de leucemia.

Petequias. Unas pequeñas y rojizas manchas de las piernas, de forma redondeada, debidas a una singular afección médica. Con el tiempo, las erupciones de petequia o equimosis comienzan a volverse de color púrpura-azulado, para terminar convirtiéndose en unas manchitas azules oscuras o moradas. Pueden surgir como consecuencia de traumatismos, presión excesiva, alergias, fiebre, hemorragias, leucemia, trombocitopenia y enfermedades autoinmunes o virales.

Prueba de saturación de transferrina. Un estudio del porcentaje de transferrina en el cuerpo o de la tasa de saturación. Un resultado que arroje un nivel bajo puede significar carencia de hierro. Por el contrario, otro que arroje un nivel elevado puede ser síntoma de alguna importante patología o, en casos extremos, hasta de una anomalía genética.

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Video sobre los leucocitos

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Autor: María Rodríguez

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