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Análisis de Sangre

Reticulocitos

Reticulocitos
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¿Qué son los reticulocitos?

Los reticulocitos son glóbulos rojos inmaduros fabricados en la médula ósea (material esponjoso que se contiene en el interior de los huesos), lugar desde donde son liberados al torrente sanguíneo, por donde circulan aproximadamente de uno a dos días antes de acabar transformándose en glóbulos rojos maduros.

Los reticulocitos representan el 1% de los glóbulos rojos con presencia en el torrente sanguíneo, como norma general. Por el contrario, los hematíes son las células rojas más importantes y unos de los de mayor presencia en la sangre.  Para medir el volumen de hematíes se habla de hematrocitos, para conocer el volumen exacto de eritrocitos o glóbulos rojos en sangre.

Una vez convertidos en glóbulos rojos, pasan a cumplir la importante función del transporte de oxígeno desde los pulmones hasta el corazón, repartiendo oxígeno a todas las partes del cuerpo.

¿Para qué sirve el recuento de reticulocitos?

Para conocer la cantidad de reticulocitos en sangre se realiza una prueba consistente en medir la cantidad de reticulocitos presentes en el torrente sanguíneo, lo que da idea de la velocidad con las que los reticulocitos son fabricados en la médula ósea.

La realización del conteo de reticulocitos resulta muy útil cuando un médico o pediatra precisa más información en relación a la anemia de un paciente. No en vano, esta afección se caracteriza por la presentación de una escasa cantidad de glóbulos rojos en sangre.

Esta prueba no requiere ningún tipo de preparación previa. Es conveniente tomar la precaución de comunicar al médico si se ha recibido una transfusión sanguínea en los últimos meses, pues tal circunstancia puede afectar la cantidad de reticulocitos en sangre.

Valores normales

Los resultados normales del recuento de reticulocitos para un adulto se sitúan en el intervalo que va de un 0,8% a un 2,3%, un rango que va a depender del nivel de hemoglobina, responsable principal del transporte de oxígeno por el cuerpo.

Los rangos normales del recuento de reticulocitos son susceptibles de variar dependiendo del laboratorio que realice los análisis, ya que existen diversas escalas de medición o las analizadas son muestras distintas.

Reticulocitos altos, ¿por qué?

Un porcentaje de reticulocitos altos puede estar indicando desde un sangrado o una anemia hemolítica, hasta una eritroblastosis fetal o una enfermedad del riñón con aumento en la producción de eritropoyetina.

Por tanto, para garantizar una buena salud del organismo y evitar posibles enfermedades futuras es necesario realizar una prueba o analítica en sangre completa.

¿Qué significa tener los reticulocitos bajos?

Los reticulocitos bajos pueden estar indicando una insuficiencia de médula ósea (como las producidas por tumores, infecciones o drogas), una deficiencia de hierro, una enfermedad del riñón con disminución en la producción de eritropoyetina, una cirrosis hepática, una deficiencia de folato, una deficiencia de vitamina B12 o los efectos de la radioterapia.

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¿Qué es la anemia hemolítica y cuáles son sus síntomas?

La anemia hemolítica es una afección caracterizada por la insuficiencia de glóbulos rojos en la sangre, debido a su prematura destrucción. Existen muchos tipos específicos de anemia hemolítica, que se describen de forma individual.

Entre los principales síntomas de la anemia hemolítica se encuentran: orina turbia, escalofríos, esplenomegalia, fiebre, fatiga, palidez en la piel, dificultad para respirar, frecuencia cardíaca rápida e ictericia (piel amarilla).

Causas de la anemia hemolítica

La anemia hemolítica se presenta en aquellos casos en los que la médula ósea no es capaz de incrementar la producción para compensar la prematura destrucción de los glóbulos rojos. Si la médula ósea cuenta con la capacidad de mantenerse a la par con la inicial destrucción, la anemia no se presenta, lo que puede denominarse como hemólisis compensada.

Existen numerosos tipos de anemia hemolítica clasificados en función del motivo que origine la prematura destrucción de los glóbulos rojos. El defecto puede residir en el interior del mismo glóbulo rojo sanguíneo (factores intrínsecos) o en el exterior del mismo (factores extrínsecos).

Entre los factores intrínsecos se encuentran los hereditarios, que abarcan:

  • Diferencias en la proteína en el interior de un glóbulo rojo que transporta oxígeno (hemoglobina)
  • Anomalías en las proteínas que conforman los glóbulos rojos normales

Entre los factores extrínsecos se encuentran:

  • Coágulos de sangre en los pequeños vasos sanguíneos
  • Anormales respuestas del sistema inmunitario
  • Determinadas infecciones
  • Efectos secundarios causados por medicamentos

Tratamiento de la anemia hemolítica

El tratamiento está relacionado con el tipo y la causa de la anemia hemolítica que la persona padezca. Puede usarse ácido fólico, corticosteroides y suplementos de hierro. En casos de emergencia puede necesitarse una transfusión de sangre o practicar una esplenectomía (extirpación del bazo).

Consecuencias de la anemia hemolítica

Las complicaciones que pueden derivarse van a depender del tipo de anemia hemolítica padecida. La anemia grave puede llegar a producir una insuficiencia cardíaca y presión arterial (colapso cardiovascular) susceptible de ser letal. Además, las anemias graves pueden empeorar la neumopatía, la cardiopatía o la enfermedad cerebrovascular.

En cuanto a la posible prevención de este padecimiento, no existe ninguna forma que se conozca. Ahora bien, si la sintomatología apunta a que se pueda estar sufriendo este mal, es necesario solicitar una cita médica. Es importante prevenir posibles enfermedades y asegurar una buena salud del paciente.

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Trastornos autoinmunitarios. Una afección que sucede cuando el sistema autoinmunitario ataca por error, destruyendo el tejido corporal sano. Existen más de 80 tipos distintos de trastornos autoinmunitarios. Sus síntomas varían en relación a la enfermedad y a la localización de la respuesta inmunitaria anormal.

Deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. Un trastorno en el que los glóbulos rojos se descomponen en el momento en el que el organismo se expone a determinados fármacos o al estrés que supone una infección. Es hereditario. Una cantidad demasiado baja de G-6-PD conllevaría la destrucción de los glóbulos rojos, proceso denominado hemólisis.

Accidente cerebrovascular. Un tipo de accidente que ocurre cuando el flujo de sangre a una concreta parte del cerebro se detiene. También se le conoce como “ataque cerebral”. En el caso de que el flujo sanguíneo se detenga más de unos segundos, el cerebro no estará capacitado para recibir oxígeno y nutrientes. Si las células cerebrales mueren, el paciente puede sufrir un daño permanente.

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Autor: María Rodríguez

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